La astrología nos ayuda a indagar sobre las cuestiones fundamentales del Ser. Para la filosofía védica, la astrología (Jyotish) está íntimamente ligada y dirigida a la evolución del Alma con el fin de alcanzar la Liberación (Moksha).
Personalmente, uno de los aprendizajes más importantes que he obtenido con el estudio de la astrología ha sido percatarme de que el libre albedrío no existe. Al menos no tal y como lo entendemos en Occidente.
La Nueva Era se ha visto acompañada de discursos que promueven que todo está al alcance de nuestras manos, aquí y ahora, y que hay que saber pedir para poder materializar. Hay mucha confusión acerca de las posibilidades reales que tenemos de lograr objetivos en nuestra vida, especialmente si se tratan de objetivos materiales.
Mi maestro decía que “hay cosas que la vida te procurará fácilmente, otras que dependerá del nivel de energía y esfuerzo y un tercer grupo de cosas que te serán denegadas hagas lo que hagas”. La astrología nos ayuda a trabajar especialmente sobre el segundo grupo. Recuerdo que mi maestro de Jyotish también dice que la astrología nos sirve para exprimir el potencial de nuestra vida, a vivir nuestra mejor versión conforme a las limitaciones intrínsecas de toda Carta (y, por ende, de toda vida humana). Porque lo contrario, pretenderlo todo, sería como querer abrir un abanico 360 grados cuando en realidad sabes que a lo sumo cede hasta 180.
Hay un mayor condicionamiento del que a priori se nos hace creer. Sin entrar en vidas pasadas (las cuales, por cierto, tienen un peso decisivo en nuestra vida presente como continuación de nuestro legado kármico), estamos condicionados desde el momento en que nacemos (el país, la época, la familia de origen, etc.) Y, a medida que nos desarrollamos, cuando las circunstancias son propicias, se presentan situaciones en la vida que son el efecto o reacción de acciones anteriores. La tradición oriental se refiere a ello como samskaras, una suerte de semillas plantadas en épocas pasadas que van brotando según se gesta el momento oportuno.
Una gran parte de las tendencias y acontecimientos futuros, respecto de las cuales el margen de actuación podría ser incluso nulo cuando no hay trabajo espiritual, se puede pronosticar a través de los períodos (dashas) y tránsitos planetarios, entre otros análisis.
Tras mi experiencia puedo afirmar con rotundidad que el nivel de libre albedrío (o, mejor dicho, de no predestinación, aunque esto suene muy cristiano) será tanto mayor cuanto mayor sea la evolución del Alma encarnada. La forma en que desde la astrología podemos mejorar nuestras vidas y otorgarnos una relativa mayor libertad es actuando sobre el nivel vibracional de la Carta. Del mismo modo que en música existen octavas vibracionales para cada nota, en la astrología encontramos que cada planeta se compone de diversos niveles vibracionales en función del nivel de conciencia y de desarrollo espiritual del individuo.
